El viento sopla y desde mi habitación oigo como las hojas se mueven. No es un sonido relajante, me angustia pensar la resistencia que deben tener para aguantar tales ráfagas, pero es ley de vida, dentro de unos meses estarán amarillas, marrones o rojas y el más pequeño soplo del viento las hará caer.
He pintado un cuadro, un cuadro lleno de hojas y en una esquina he puesto una hoja que he recogido del árbol que hay delante de casa. Es un cuadro grande y alegre. Es un cuadro recordatorio. La historia de una vida. La historia de una hoja.
El paisaje otoñal es mi preferido, me encantan los colores y poder jugar con las hojas caídas. Qué ironía, ¿verdad?
He pintado un cuadro, un cuadro lleno de hojas y en una esquina he puesto una hoja que he recogido del árbol que hay delante de casa. Es un cuadro grande y alegre. Es un cuadro recordatorio. La historia de una vida. La historia de una hoja.
El paisaje otoñal es mi preferido, me encantan los colores y poder jugar con las hojas caídas. Qué ironía, ¿verdad?
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